Millones de mariposas monarca llegan al Ejido El Rosario, en Michoacán, un santuario natural y ejemplo de conservación comunitaria.
08:15 AM 08/11/2025
Cada año, entre los meses de noviembre y marzo, los bosques de oyamel del oriente de Michoacán se transforman en un espectáculo natural único: millones de mariposas monarca (Danaus plexippus) arriban desde Canadá y Estados Unidos para pasar el invierno en los santuarios del país.
El más emblemático de todos es el Santuario El Rosario, ubicado en el municipio de Ocampo, a unos 100 kilómetros de Morelia.
Declarado Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca por la UNESCO en el año 2008, El Rosario es considerado el santuario más grande y visitado de esta red de refugios naturales. A más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, su entorno de pinos, encinos y oyameles ofrece las condiciones ideales para que las mariposas descansen y sobrevivan al invierno.
El recorrido hacia las colonias de mariposas es una experiencia inolvidable. A lo largo del sendero, los visitantes pueden observar cómo los árboles se cubren de tonalidades anaranjadas, y escuchar el suave aleteo que llena el bosque de vida y color. En la parte alta del santuario, los guías comunitarios ofrecen información sobre el fenómeno migratorio, la importancia de conservar el ecosistema y las prácticas sostenibles que la comunidad ha adoptado para protegerlo.
El Santuario El Rosario abre sus puertas al público generalmente a partir de mediados de noviembre, cuando las primeras colonias se asientan en los árboles, y permanece disponible hasta marzo, cuando las mariposas emprenden su regreso al norte. El sitio cuenta con servicios turísticos básicos, áreas de alimentos, miradores, venta de artesanías y guías certificados.
Visitar El Rosario no solo es un viaje al corazón de la naturaleza, sino también un acto de respeto y admiración por uno de los procesos migratorios más impresionantes del planeta. Este santuario, gestionado por la comunidad y apoyado por diversas instituciones ambientales, se mantiene como un símbolo de conservación, esperanza y belleza en Michoacán.